Preguntas Frecuentes
FAQS
Preguntas Frecuentes
Sabemos que mantener una piscina impecable puede generar muchas dudas. Por eso, hemos recopilado las preguntas más frecuentes de nuestros clientes para ayudarte a disfrutar de una piscina perfecta y segura.
El agua que introduzcamos en nuestra piscina debe estar limpia para reducir la carga de trabajo del sistema de filtración. Además, es crucial que el nivel de cal esté entre 250 ppm y 400 ppm, por lo que no se recomienda usar agua descalcificada. Los niveles de nitratos y nitritos deben estar por debajo de los límites legales, y el agua no debe contener fosfatos. El agua de red generalmente cumple estos requisitos, aunque el nivel de cal puede variar según la zona. Si utilizas agua de mina o pozo, es importante verificar que todos los parámetros cumplan con la normativa, llevando una muestra a un laboratorio especializado o a una farmacia para su análisis.
Para tratar el agua de tu piscina, primero define la calidad que buscas. No es lo mismo agua llena de químicos que agua pura como la de un río de montaña; aunque ambas pueden ser transparentes, la diferencia es significativa.
Filtración: Es clave usar un filtro adecuado. Los filtros se miden en micras; uno de 50 micras puede requerir químicos adicionales, mientras que uno de 1 micra filtra mejor sin químicos. Considera también la capacidad de filtración según las necesidades específicas de tu piscina.
Tratamiento: Puedes optar por cloro, cloradores salinos, o tratamientos con oxígeno u ozono, siendo estos últimos mejores para pieles sensibles.
Bomba e Hidráulica: La bomba debe mover todo el volumen de agua en un máximo de 4 horas y estar bien emparejada con el filtro. La correcta colocación de los elementos hidráulicos evita zonas estancadas en la piscina.
Limpiafondos y Control: Un limpiafondos integrado facilita el mantenimiento, y los sistemas de desinfección y control de pH deben estar regulados por los mismos aparatos para un rendimiento óptimo.
Recomendamos instalar un sistema de tratamiento con oxígeno activo (O2). Este método es ideal para todo tipo de piel y mucho más saludable que el cloro, ofreciendo resultados espectaculares en la desinfección del agua. El oxígeno actúa de manera muy eficaz en una piscina. Si tienes dudas, puedes comenzar con un tratamiento manual de prueba, y si quedas satisfecho, te sugiero instalar un sistema de oxígeno automatizado. Este sistema controla automáticamente tanto los niveles de oxígeno como el pH, sin necesidad de intervención manual. Si buscas un agua de calidad superior, este tratamiento es el más adecuado, superando con creces a los cloradores salinos tradicionales.
Es importante también mantener el pH entre 7 y 7,8, ya que valores fuera de este rango pueden afectar las mucosas (ojos, piel, etc.). Sin embargo, si utilizas productos "multifunciones", es más difícil controlar las reacciones alérgicas debido a la mezcla de diferentes químicos. Por eso, insisto en utilizar solo los productos esenciales: ácido, incrementador de alcalinidad, y si es necesario, calcio, además del oxidante/desinfectante, siendo el oxígeno activo mi preferido por su eficacia y seguridad.
Antialgas: Las algas crecen cuando el desinfectante no alcanza ciertas áreas. Si aparecen algas, es señal de un problema en la distribución o cantidad del desinfectante, lo que indica un diseño o dimensionamiento inadecuado del sistema.
Floculante: La turbidez del agua indica que el filtro no retiene las partículas en suspensión, lo cual puede deberse a un diseño hidráulico deficiente o un filtro ineficaz. Las soluciones incluyen ajustar la orientación de los retornos, cambiar la bomba por una más potente (siempre que sea compatible con el filtro), o reemplazar el filtro por uno que filtre partículas más pequeñas.
Incrementador de pH: Se utiliza por un mal control de la alcalinidad o un nivel de cal bajo. Nunca se debe llenar la piscina con agua descalcificada; es crucial mantener el nivel de cal y controlar la alcalinidad semanalmente para evitar problemas de pH.
Aminorador de pH: Para bajar el pH, usa salfumán en las dosis adecuadas según el volumen de tu piscina.
Incrementador de alcalinidad: Es esencial para la estabilidad del pH. Analiza y corrige la alcalinidad semanalmente, manteniéndola entre 70 y 120 ppm.
Incrementador de dureza cálcica: Mantén la cal entre 250 y 400 ppm para asegurar el balance del agua. Si el agua de aporte es baja en cal, es necesario compensarlo con este producto.
Para desinfección, los productos más recomendados, en orden de salubridad, son: oxígeno, bromo y cloro.
La filtración es esencial para mantener el agua limpia y segura. El tipo de filtro que necesitas depende del entorno de la piscina. Una piscina cubierta requiere un filtro más pequeño, mientras que una piscina al aire libre en un entorno con polvo y polen necesita un filtro más grande para capturar más partículas.
El tipo de filtro también importa: filtros de 30 micras necesitan floculantes para capturar partículas pequeñas, mientras que un filtro de 1 micra, como el de diatomeas, retiene incluso algas, resultando en agua extremadamente clara. Para elegir el filtro adecuado, primero calcula el volumen de agua que la bomba debe recircular y selecciona un filtro que combine bien con esa capacidad. El filtro de diatomeas es el más efectivo, proporcionando la mejor calidad de agua.